De cuna a cama

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Hace unos días cenaba toda nuestra familia en nuestra casa. Luego a Leo le dio sueño, T, nuestra super mamá, lo llevó a dormir y lo acostó en su cuna. Horas después, cuando su mama y su papa estaba en el tercer sueño, completamente despatarrados en la cama, oimos el sonido particular del llanto causado por Leo. Abrí los ojos y en lo que me iba a levantar, el sonido se volvió más fuerte y T se levantó inmediatamente y corrió hacia Leo que, inexplicablemente, estaba entrando por la puerta de nuestro cuarto. Se abrazaron y T lo llevó a la cama donde se calmó con nuestros abrazos y besos.

Este hermoso niño de practicamente dos años estaba en una cuna. En una cuna… ¿Como diablos se bajo? No hubo un golpe fuerte. No un estrepitoso sonido como quien bota un cuerpo de 22 libras de la altura. No… No… Este niño es mitad cabra y saltó, o… pues la verdad no sabemos a ciencia cierta que hizo ya que estaba en nuestra cama sin una herida que pueda recontar la crónica del salto hecho.

Le quitamos una de las partes de la cuna y la convertimos en cama. Ahora, tenemos a un niño que se puede bajar en cualquier instancia. Se pasa a nuestro cuarto por lo menos dos veces. En este momento tenemos a todos los niños en la cama. Todos, allí, abrazados de una manera u otra, de su mama. Lucas, cuando ya está amaneciendo, se pasa a nuestra cama y Leito, que como ya saben, se pasa cada que puede.

Durante la noche cada vez que se pasan es un dolor, y los levantamos y los llevamos nuevamente a su camas. Es lo que se debe hacer. Debemos cuidar constante la buena educación de nuestros niños. Enseñarles a dormir en su propia cama es importante pero asegurarnos que sea un camino seguro también. Sin embargo, se pasan, y así aprovechamos los días que se pasan para darles un buen abrazo y un cariñoso beso antes de regresarlos a su cama. Y cuando es ya cerca del día, los dejamos ser para contemplar a esa pequeña gente que hicimos, que llamamos familia y que amamos a morir.

 

El aguacate olvidado

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Me quebró. Algo tan sencillo como las consecuencias de haber olvidado un aguacate me despedazaron y me sacaron lágrimas de los ojos. Ok. Tal vez no fue eso pero mejor lo leen más adelante.

Esta semana había sido muy ajetreada. Nos despertamos temprano como siempre pero ya que comenzaron las clases inicia la urgencia de bañarnos, comer a tiempo, preparar loncheras, etc, etc. A eso aumentemos un niño de 3 años que no quiere salir  de la casa, que está triste porque su mamá tiene que ir a trabajar y furioso porque no se quiere bañar, ni poner esos calcetines, zapatos, pantalones y mucho peor esa camisa. El mundo se nos dio vuelta por las decisiones que hemos tomado y nos estamos ajustando a todos.

Han sido días locos,por momentos me siento increíblemente feliz y por otros me siento derrotado. Los cambios son normales pero son particularmente difíciles para los niños. Ellos se basan mucho en la rutina del día a día. Es base establecer una para el desarrollo humano y por lo tanto, salirse de la rutina puede ser problemático para ellos. Para nosotros, Lucas ha estado más necesitado de atención y desafía mucho más la autoridad mientras Leito simplemente come menos y quiere pasar más tiempo en brazos.

¿Como manejar una crisis así?

Pues antes de dar mi respuesta les quiero contar 2 historias.La primera es que el viernes, almorzamos sopa de tortilla y a este señor escritor le tocaba llevar el aguacate. Y como la persona responsable que soy, lo olvide. Fui por Lucas al kinder y me lo lleve a comprar aguacates. No lo pensé, solo nos fuimos juntos. No pensé en sus rutinas y mientras uno de los semáforos se ponía verde solo me grito “Papá Pipí ” y no había absolutamente nada que podía hacer. Se orinó. No se aguantó y no sentí que era su culpa. Era yo quien me había olvidado del aguacate. Era yo quien me había olvidado de llevarlo al baño antes de salir de la escuela. Llegamos a un vendedor de aguacates y ya casi regresando a la casa grito nuevamente que ya se hacía.  Aguantamos a llegar al baño y por supuesto que fue un gran chorro. No se había hecho mucho en los pantalones pero hay que saber definir cuando los problemas se dan por mala administración del padre o rebeldía del niño. Yo, particularmente, me sentí culpable. Ocupaba comprar los aguacates pero no consideré las necesidades de Lucas antes de ir por el aguacate. No pensé en el futuro ni en la mañana cuando prometí comprar las aguacates, ni al recoger a Lucas.

La  segunda historia fue de ayer. Hemos tenido muchos berrinches últimamente pero ayer… ah ayer… Lucas estaba muerto de sueño y con hambre. A eso agregemosle: Triste porque papa y mama tenían que salir en la noche y solo quería estar con nosotros. Después de estar horas peleando en la casa decidí sacarlo a pasear en el carro. Casi siempre lo duerme. Amarrarlo a su silla fue una guerra. Golpes a todos lados. Él solo quería ser libre. Ni siquiera me estaba escuchando. Sentí una gran cólera entrar dentro de mi. Me dieron ganas de cerrar la puerta de carro con furia y gritarle que se calmara. No lo hice. Me quedé callado y le puse el cinturón.  No le dije nada. Estaba demasiado enojado para hablar. En el camino Lucas gritaba que lo dejará allí a él (en la calle) porque ya no quería seguir en el carro. Entonces simplemente  lo vi y le dije “Dejarte aquí en la calle es algo que me haría muy triste. La manera que me estás hablando,  con gritos irrespetuosos, es tan feo que me hace muy triste. No sabes lo triste que estoy porque me estas tratando como si no me amas, porque a las personas que uno ama las cuida.” Paró de gritar y me dijo que yo no lo amaba, que él también se sentía muy triste y que sólo quería estar con papá y mamá. No dejó de llorar rápido pero le repetí que lo amaba y que el era un niño bueno que se estaba comportando feo, que yo estaba seguro que él podía ser gentil, que podia hablar de cómo se siente sin ser maleducado.
No hay una manera fácil de hacer esto. Hubieron partes de esa segunda conversación que me sacaron lágrimas.  Yo sé que yo no estoy en la mejor posición.  Ando con mucha ansiedad y por momentos siento que hay una nube negra en los cielos. Pero ¿cómo lo verán ellos? Si están siendo malcriados, no les digan que son niños malcriados. Esto es darles un título negativo. Mejor hablémosles con refuerzo positivo. Lucas es un niño muy bueno que se está portando mal. Leito es un niño que come bien solo que lo haría mejor si no tirara la cuchara al suelo. Etc. Etc. Es un practica complicada que puede ayudarle mucho a como si hijo se ve a si mismo. Todo es perspectiva y es mejor verse como una persona buena que se ha equivocado, como una persona mala que ocasionalmente hace algo bien.

En un mundo donde los niños están sufriendo de cambios hay que tener paz interior.  Saber que sus actuaciones son provisionales y no eternas. Si les ayudamos a superará esos momentos difíciles podemos engrandecer su alma y hacerlo mejores personas en el día a día. No es dejarlos ser malcriados, es aprender a distinguir la causa de todos los males y eso, muchas veces nos hará ver más hacia nosotros mismos que hacía ellos.
Ahora los dejo… escucho gritos de que Leito esta comenzando a caminar. Adiós!

IL mare calmo

Criando Cusucos, Leo, Momentos de Carambas

Han sido 5 semanas empacados de acción.
Las primeras 2 semanas fueron tranquilas pero cansadas.  La traída de Leo a la casa fue espectacular. Lucas se comportó como un caballero y un gran hermano. Quien no conoce bien a mi hijo conoce su lado huraño. Ese lado que aleja y que hace dudar de nuestra forma de ser padres. Es difícil porque Lucas es inteligente y tiene mucho aprecio a su espacio personal. Nosotros lo educamos y creo que le hemos ayudado a ser más social. Quien le ha dado tiempo a él conoce su verdadero ser. Lucas, debajo de esa máscara, es un gran amor. Es cariñoso, juguetón,  amoroso y es, sobre todo, conversador y cuidadoso.
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Ese es el Lucas que Leo ha conocido. Un gran hermano mayor. Lucas ha sido lo más dulce con su hermano. Leímos muchos libros de hermanos mayores y a la hora del té Lucas quería darle besitos a su hermano y cuidarlo.
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Hace 3 semanas cambiamos a la persona que limpia la casa y creo que fue un cambio de más que Lucas no supo controlar. Todo estaba cambiando.  Él no es que quería a la antigua trabajadora. Simplemente fue un cambio de más. Lucas se convirtió  temperamental buscando llamar la atención y siendo más  llorón y gritón.

1 semana después  se enfermó  de gripe y tos que se han desarrollado  en una bronquilitis infectada. Dejó  de comer y pasa cansado. Su humor se complicó. Adicionalmente Leo también  se enfermó.

Eso fue hace casi 2 semanas y han sido extremadamente difíciles. Leo no podía respirar y eso no lo dejaba ni dormir ni comer. Luego comenzó a vomitar flema y todo ha sido muy pero muy complicado de acompañar. Se me olvido decir que esta semana. La persona que reemplazamos se fue sin previo aviso. Dejándonos todo la labor de la casa.
Ayer fuimos a médico y comenzamos tratamiento para ambos niños. Nos duele tener que darle antibiótico  a Leo con apenas 5 semanas y tememos que,  gracias a la bronquilitis se vuelva asmático.

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Sorry que se subio así.

Hoy en la mañana me desperté  escuchando a Lucas jugar en la sala con sus animales. Todos dormidos. Nadie lloraba. Lucas usualmente me despierta todos los días y venimos  a que el juegue. Hoy, creo que me fue a ver y pensó “Esta dormido, mejor no lo molesto.”

Yo sé que esta mañana tranquila no garantiza que el fin de semana será  igual pero me da placer saber que estoy apunto de dejar este celular para jugar con un Lucas que no está peleando y que tanto Leo como mi Thais al fin duermen un poco. Ser padre de dos es una labor difícil. Justo estas semanas perdíamos los estribos y repetidamente pero los lados positivos, los grandes sentimientos de ternura son tan profundos que valen mil veces.

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Juro que no le puse el dedo así

Saludos
Leo

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Con su bisabuela

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Con su abuela

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Tratamos de hacerlo erutar.

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Ps: No soy ningún poeta. Hace unas semanas encontré un poemario que había escrito y se  lo di a una tía maestra universitaria en español y me ha dicho que tiene más que un error. Siempre lo supe.  Me encanta escribir pero no lo hago muy bien. De igual manera decidí escribir todos los poemas que pueda en 1 mes y publicarlos bajo Poemas de Un Mes como Padre. Para rápido acceso los escribo en mi viejo blog y puede  verlo si quieren en aqui.

Lucas, te quiero leer un cuento…

Criando Cusucos, Incentivar a los niños, Leo

Había una vez un fantástico niño llamado a Lucas. Divertido, encantador (aunque pueda ser huraño) y muy activo, le encantaba saltar, brincar, correr, jugar y hacer tanto más. Una cosa más le gustaba hacer. Un hábito que muchos adultos olvidamos mantener. Lucas disfruta de leer aunque no pueda entender ninguna agrupación de letras más que su nombre. Conoce algunas letras, y las conoce muy bien. La letra A por ejemplo, donde sea que la vea, la identifica con facilidad.

Disfrutando un libro que le dieron en su cumpleaños

Disfrutando un libro que le dieron en su cumpleaños

Sus padres tomaron la costumbre de leerle todas las noches. Lo hacen lo más que pueden y fallan apenas 1 vez cada 2 semanas. A veces es aburrido para sus padres leer las mismas historias una y otra vez pero Lucas las disfruta, queriendo, muchas veces, las misma historia 3 veces a la vez.

Mama leyendo con Lucas

Mama leyendo con Lucas

De tanto leer los mismos cuentos su padre un día dijo: “Lucas, déjame contarte un cuento…” y se inventó uno al instante. No era nada espectacular. Tenía el cuento algunos personajes favoritos del gran niño, a propósito por supuesto, como la vaca, el cerdo y la jirafa. Es así, como de cuando en cuando, su papa le inventaba los cuentos.

Algunos de los Libros que tenemos

Algunos de los Libros que tenemos

Es así como el padre de Lucas decidió escribirle 30 cuentos para publicarlos gratuitamente. Los cuentos están aún en producción pero aquí les dejamos uno para su diversión.

 

Un gran saludo,

Leo

 

Elefantes marchando

Ben ama los animales. Pueda que tu también lo hagas. Los animales son seres increibles y muy interesantes. Un dia de invierno Ben miró un video muy divertido de un elefante coronel marchando en la jungla. Ben se enamoró y queria tener miles de elefantes de juguetes. Se memorizo la canción y la bailaba cuando jugaba.

Un dia, llegó Papá Cusuco muy cansado del trabajo.  Inclusive se fue a desvestir de su ropa usual de saco y zapatos negros para ponerse su pijama sin tan siquiera saludar a Mama Cusuco ni a Ben. Regresó con el pelo mojado porque se había lavado la cara. Papa Cusuco les comenzó a contar que había tenido un día muy difícil, llenos de números positivos y negativos, problemas que no pudo resolver y más cosas que Ben no había escuchado a su papa decir antes sobre su trabajo. Lo que Ben si estaba seguro es que se miraba triste y enojado. Tenia la misma cara que Ben pone cuando se sentía mal porque no conseguía amarrarse los zapatos o cuando, después de muchos intentos, no encestaba la pelota en la canasta. 

Fue justo cuando Ben pensó en cómo se sentía Papá Cusuco que tuvo una grandiosa idea. Cuando Ben se siente mal, Mama y Papa hacen algo para alegrarlo. Ben podía ya ver a Mamá tomando la mano de Papá y acariciando la cara. Entonces Ben salió corriendo a su cuarto, tomó todos los elefantes que encontró, y se puso una cinta en la cabeza y la sujeto con una gorra puesta para atrás. Regresó a la sala de estar, colocó a los elefantes en una posición frente a donde Mamá y Papá platicaban y cantó a gritos la canción de los elefantes. Hizo todos los pasos que se acordaba y pudo contemplar, como mientras se iba aproximando al final de la canción, Papá Cusuco estaba sonriendo.

Al finalizar la canción Ben se quedó inmóvil frente a sus papas y Papá Cusuco se levanto de donde estaba sentado, se puso de rodillas frente a Ben y le murmuró “Gracias hijo. Te amo mucho.”