El aguacate olvidado

Criando Cusucos, Incentivar a los niños, Leo, Pride Family

Me quebró. Algo tan sencillo como las consecuencias de haber olvidado un aguacate me despedazaron y me sacaron lágrimas de los ojos. Ok. Tal vez no fue eso pero mejor lo leen más adelante.

Esta semana había sido muy ajetreada. Nos despertamos temprano como siempre pero ya que comenzaron las clases inicia la urgencia de bañarnos, comer a tiempo, preparar loncheras, etc, etc. A eso aumentemos un niño de 3 años que no quiere salir  de la casa, que está triste porque su mamá tiene que ir a trabajar y furioso porque no se quiere bañar, ni poner esos calcetines, zapatos, pantalones y mucho peor esa camisa. El mundo se nos dio vuelta por las decisiones que hemos tomado y nos estamos ajustando a todos.

Han sido días locos,por momentos me siento increíblemente feliz y por otros me siento derrotado. Los cambios son normales pero son particularmente difíciles para los niños. Ellos se basan mucho en la rutina del día a día. Es base establecer una para el desarrollo humano y por lo tanto, salirse de la rutina puede ser problemático para ellos. Para nosotros, Lucas ha estado más necesitado de atención y desafía mucho más la autoridad mientras Leito simplemente come menos y quiere pasar más tiempo en brazos.

¿Como manejar una crisis así?

Pues antes de dar mi respuesta les quiero contar 2 historias.La primera es que el viernes, almorzamos sopa de tortilla y a este señor escritor le tocaba llevar el aguacate. Y como la persona responsable que soy, lo olvide. Fui por Lucas al kinder y me lo lleve a comprar aguacates. No lo pensé, solo nos fuimos juntos. No pensé en sus rutinas y mientras uno de los semáforos se ponía verde solo me grito “Papá Pipí ” y no había absolutamente nada que podía hacer. Se orinó. No se aguantó y no sentí que era su culpa. Era yo quien me había olvidado del aguacate. Era yo quien me había olvidado de llevarlo al baño antes de salir de la escuela. Llegamos a un vendedor de aguacates y ya casi regresando a la casa grito nuevamente que ya se hacía.  Aguantamos a llegar al baño y por supuesto que fue un gran chorro. No se había hecho mucho en los pantalones pero hay que saber definir cuando los problemas se dan por mala administración del padre o rebeldía del niño. Yo, particularmente, me sentí culpable. Ocupaba comprar los aguacates pero no consideré las necesidades de Lucas antes de ir por el aguacate. No pensé en el futuro ni en la mañana cuando prometí comprar las aguacates, ni al recoger a Lucas.

La  segunda historia fue de ayer. Hemos tenido muchos berrinches últimamente pero ayer… ah ayer… Lucas estaba muerto de sueño y con hambre. A eso agregemosle: Triste porque papa y mama tenían que salir en la noche y solo quería estar con nosotros. Después de estar horas peleando en la casa decidí sacarlo a pasear en el carro. Casi siempre lo duerme. Amarrarlo a su silla fue una guerra. Golpes a todos lados. Él solo quería ser libre. Ni siquiera me estaba escuchando. Sentí una gran cólera entrar dentro de mi. Me dieron ganas de cerrar la puerta de carro con furia y gritarle que se calmara. No lo hice. Me quedé callado y le puse el cinturón.  No le dije nada. Estaba demasiado enojado para hablar. En el camino Lucas gritaba que lo dejará allí a él (en la calle) porque ya no quería seguir en el carro. Entonces simplemente  lo vi y le dije “Dejarte aquí en la calle es algo que me haría muy triste. La manera que me estás hablando,  con gritos irrespetuosos, es tan feo que me hace muy triste. No sabes lo triste que estoy porque me estas tratando como si no me amas, porque a las personas que uno ama las cuida.” Paró de gritar y me dijo que yo no lo amaba, que él también se sentía muy triste y que sólo quería estar con papá y mamá. No dejó de llorar rápido pero le repetí que lo amaba y que el era un niño bueno que se estaba comportando feo, que yo estaba seguro que él podía ser gentil, que podia hablar de cómo se siente sin ser maleducado.
No hay una manera fácil de hacer esto. Hubieron partes de esa segunda conversación que me sacaron lágrimas.  Yo sé que yo no estoy en la mejor posición.  Ando con mucha ansiedad y por momentos siento que hay una nube negra en los cielos. Pero ¿cómo lo verán ellos? Si están siendo malcriados, no les digan que son niños malcriados. Esto es darles un título negativo. Mejor hablémosles con refuerzo positivo. Lucas es un niño muy bueno que se está portando mal. Leito es un niño que come bien solo que lo haría mejor si no tirara la cuchara al suelo. Etc. Etc. Es un practica complicada que puede ayudarle mucho a como si hijo se ve a si mismo. Todo es perspectiva y es mejor verse como una persona buena que se ha equivocado, como una persona mala que ocasionalmente hace algo bien.

En un mundo donde los niños están sufriendo de cambios hay que tener paz interior.  Saber que sus actuaciones son provisionales y no eternas. Si les ayudamos a superará esos momentos difíciles podemos engrandecer su alma y hacerlo mejores personas en el día a día. No es dejarlos ser malcriados, es aprender a distinguir la causa de todos los males y eso, muchas veces nos hará ver más hacia nosotros mismos que hacía ellos.
Ahora los dejo… escucho gritos de que Leito esta comenzando a caminar. Adiós!

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5 años de matrimonio

De Parejas, Leo

Este viernes 3 de julio, mientras muchos marchaban por la patria, yo buscaba salir del exceso de trabajo para ir donde T y poder celebrar nuestro 5to aniversario de bodas.

Us

El tiempo ha cambiado tanto y nosotros también. El primer te amo y feliz aniversario nos lo dimos a las 12 y 43 am. Leito acababa de dormirse y Lucas salió corriendo de su cuarto al nuestro. Lo subimos a la cama para tranquilizarlo y mientras se dormía nos quedamos viendo, nos acercamos y nos dimos un beso. Fue muy lindo. Fue sincero, lleno de sentimiento y fue real. No fue un cliché. Simplemente  fue una pareja que nos decimos que nos amamos todos los dias sin importar que pasa.  La clave es que  cuando lo hacemos, lo decimos con  sentimiento. No lo decimos por la rutina. Nos prometimos eso desde un inicio. Cada te amo debe ser honesto.

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Tanto cambia en 5 años y en realidad invito a todas las parejas a tomar esto del matrimonio  en serio. Ser un equipo. Ser mejores amigos. Ser uno.

Just Us

Al final del día pudimos salir a celebrar gracias a la asistencia de mis suegros. Fuimos al restaurante El Adobo donde comimos tacos de pescado, tacos de camarón  y una que otra cosa muy rica. La cena destacó. (Pun intended)

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Es distinto celebrar cuando estas de novios o cuando están recién casado a que cuando  tienes hijos. Al inicio es todo sobre el uno y el otro, solo se quieren consentir y hacer sentir únicos.  Cuando tienes hijos estas pensando en como hacerlos a ellos sentir únicos también. Mi consejo más sincero es: sean egoístas. No piensen en sus hijos en este día. Dense todo su amor como esposos. Hay que hacerla sonreír,  hacerla sentir como una princesa, hacerles saber lo bella que se ven, que son.

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Pasé  esas 2 horas comiendo con mi esposa muy bien. Hablamos  de los hijos hasta la hora y cuarenta y cinco. Me disculpé por mi estrés y comportamiento de las últimas semanas. Le hice saber cuanto la amo y como  quiero que sea feliz.

Esto de estar casados es irrelevante si no son novios a diario. La idea no es que tener a alguien con quien compartir la casa. El propósito es tener a alguien por quien te mueres de ganas de ver, de besar y tener en brazos, de hacer  reir , de enamorar y sentirse enamorado. Lo ideal es demostrarles a ellas, por lo menos 1 minuto, que no podemos  vivir sin ellas en nuestras vidas.

2014

Para Thais-

Me disculpo nuevamente amore mio si no siempre soy así contigo. Te prometo que es cierto. No tengo vida sin ti. Sos mi cielo y sos mi luz. Te amo con todo el alma mía.  Gracias por esta vida maravillosa que me has dado. Gracias por existir. Son los mejores 5 años de mi vida.

 

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Por último les dejo un pequeño video que hice. Muy mal hecho. Un resultado de hacerlo en los desvelos y pensando en el trabajo, limpiando pañales, jugando con elefantes, y miles de cosas. Lo dejé así para acordarme en el futuro de que a pesar de todos los problemas y el estrés, soy feliz y lo soy gracias a T y a la vida que  me ha dado.

 

Prioridades

Criando Cusucos, Nosotros, T

He tenido estos pensamientos durante dos años. Son convicciones que Leo y yo compartimos, y que son bases extremadamente importantes para nosotros: nuestra prioridad familiar es nuestro matrimonio, y no son, ni pueden ser, nuestros hijos. Sin embargo, esto es más fácil decirlo que cumplirlo.

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Cuando Leo y yo nos conocimos (o, debería decir, reconectamos) comenzamos siendo amigos, pero vi en el a alguien sin igual. Siempre me dio mucha confianza y curiosamente me sentía segura y capaz de lograr cualquier cosa a su lado. Desde el día en que decidió sentarse conmigo en esa clase de derecho empresarial, comenzó lo que iba a ser el resto de mi vida.
Siempre he sentido que nos complementamos y que somos un excelente equipo. Uno sueña y el otro aterriza, uno teme y el otro protege, uno es obsesivo compulsivo y el otro relajado, y así podemos sacarnos adelante, siempre el uno al otro. Sé, también, que ambos sentimos un amor tan profundo por el otro que no es siquiera necesario preguntar para saber que haríamos lo que fuera para la felicidad y bienestar del otro. Tenemos incluso miradas y caras secretas que solo nosotros sabemos que significan y que nos hacen los mejores de los socios y jugadores de cranium y pictionary, jajaj. Es obvio que también tenemos discusiones y que no todo es color de rosa todo el tiempo, pero es lo que nos ha hecho crecer.
Les pinto este panorama para que vean que aún así me es difícil, muchas veces, recordar que debe ser él mi prioridad, y no Lucas o Leito.
A pesar de sentir y saber cuanto amor, respeto y admiración tengo por mi fantástico esposo, mis hijos han tomado prioridad en casos en los que no debían haberla tomado, y esa es una lucha que estoy segura que tendré por el resto de nuestras vidas.

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Dar prioridad a nuestro cónyuge es vital para el desarrollo de una familia estable y funcional.  El relacionamiento de “mamá y papá” cimienta tantas bases para nuestros hijos y el futuro en el que se desenvolverán que debemos darle especial atención. Es por esto que quiero compartirles algunos consejos que he ido aprendiendo a través de estos, casi 5 años, de matrimonio.

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1. El matrimonio es de 3. No importa lo que han escuchado antes, el matrimonio es y siempre debe ser de tres: Los esposos y Dios. Sin esta pieza fundamental una pareja simplemente no puede funcionar. Les invito a que le den participación activa a Dios en sus relaciones, verán cuanto fruto van a dar. Orar juntos, confiar plenamente en sus planes para nosotros y ofrecer todo aquello que nos cuesta es lo que les permitirá salir adelante, año tras año, con la mayor felicidad y es lo único que puede completarles.

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En muchas ocasiones en las que nos hemos encontrado con dificultades nos hemos tomado de la mano y hemos dicho una oración juntos. Debo admitir que algunas de esas veces esto era lo último que quería hacer, pero al finalizar Dios te premia aún más, ya que sabe que lo has hecho por puro amor a Él, y nada más.

2. Apoyo incondicional. Somos individuos, y esto quiere decir que todos tenemos pensamientos diferentes, intereses variados y preferencias distintas. Muchas veces algo que pueda parecerte sin relevancia puede significar mucho para tu pareja, y lo que debes hacer es apoyarle y trabajar en conjunto para obtener el resultado que tu cónyuge busca, a pesar de que no vaya a tener la mas mínima consecuencia para vos. Esto parece fácil, pero cuando parecen irrelevantes las cosas, podés ver estas peticiones como algo que solo tomará tiempo que pudieras dedicar a algo más y de repente no ayudarle a tu pareja. La mejor manera de ver estos errores, en mi humilde opinión, es revertir el pensamiento, es decir, pensar en las cosas en las que nos hubiese gustado que nos apoyaran a nosotros, situaciones en las que pudieramos haber utilizado una mano y no se nos dió, y, ojo, no con el propósito de reclamar, pero para poder ser la persona que nos gustaría tener a nuestro lado.

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3. No perder los pequeños detalles. Sé que suena trillado, pero la razón por la cual esto se repite tanto es porque sucede a menudo y con mucha facilidad. Este consejo viene en dos partes, la primera es que no pueden perder esos detalles que solían planear todo el tiempo cuando venía comenzando la relación. Claro está que con el tiempo vienen más responsabilidades y menos tiempo de ocio, pero no deben ser más que gestos que hagan sentir a nuestra pareja que están constantemente en nuestra mente y en nuestros corazones. Un pequeño mensaje al teléfono cuando menos se los espere, o su postre favorito sin motivo alguno puede ser más que suficiente.

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La segunda parte es aprender a recibir los mismos detalles con la atención que se deben. Recodar siempre agradecer los pequeños recordatorios que nos hacen y no darlos por sentado es de mucha importancia para seguir recibiéndolos y mantener nuestra relación sana.

4. Frente unido. Quizás esto no aplique a todos ustedes, pero hay que trabajar mucho para mantener un frente unido, principalmente con nuestros hijos. Habrán momentos en los que se deberán tomar desiciones en el momento y no habrá tiempo de consultar con nuestra pareja, pero siempre se deben apoyar al momento en que uno dijo la resolución. En caso de que no estén de acuerdo se deberán discutir los problemas más tarde y resolver la situación de una mejor manera la siguiente vez.

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5. No permitir que los problemas sean causa de distanciamiento. Habrán siempre múltiples problemas en nuestras vidas y uno de los retos que tendremos será aceptarlos y trabajar en ellos juntos, recordando que dos cabezas son mejor que una. Aprender a confiar en el criterio del otro y aceptar que tendrán la razón no es algo que viene sin trabajo. Solemos creer que solo nosotros tenemos las respuestas a todo, lo que puede conducir a más fracasos, pero si aceptamos ayuda saldremos adelante más rápido y con mayor facilidad de las adversidades. Nuevamente esto es un ejercicio, no se da de forma natural, por ello es algo en lo que debemos trabajar constantemente.

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6. Hacer tiempo de pareja. Cuando los hijos vienen la vida tiene una manera de hacer los minutos del día se encojan. Todo se mueve con mayor velocidad y te encontrás deseando tener más tiempo, para todo. El trabajo se vuelve más consumidor, las tareas de la casa toman más tiempo y los niños requieren de atención. En este ajetreo puede ser difícil recordar tomar un descanso y solo disfrutar de la compañía de tu pareja. No hay necesidad de gastar dinero, pero si de compartir tiempo. Les invito a que no dejen de compartir, aunque sea solo viendo una película o una serie, cenando o tomando un café en un nuevo lugar, o haciendo una pequeña caminata de 15 minutos luego de que los niños se duerman.

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No pretendo ser una experta en el tema, y los que me conocen saben que he fallado y continuaré haciéndolo, pero son consejos que me han llegado de una manera u otra y que nos han ayudado a crecer. Espero que puedan hacer lo mismo por ustedes.

¡Gracias por escuchar!

-T.