Lecciones de Vida

Crecimiento Personal, Dios, Fé y más amor, Leo

Querido Lector,

¿Te he contado la historia de Darth Plagueis el Sabio? Ok. No lo haré en este momento tampoco. Sin embargo si les he contado lo que nos ha pasado con Pasita (el apodo para bebe que viene en camino) que nos ha dejado a todos con mucha incertidumbre y temor. No tenemos ni tan solo una manera de ayudarle a ese bebé aun en el seno de su madre y he estado atemorizado por su futuro. Es un higroma quístico el problema y puede causarle daños permanentes como Síndrome de Down o Turner. Dándole una vida distinta a la que estamos acostumbrados y, muchas veces ante mis ojos, no tan plena. Entre más lo pienso no siento mi pequeño bebé no llegue a ser feliz pero de igual manera no es algo que le deseo.

He tomado decisiones en estos últimos días para pedirle a Dios con más fé por el bienestar de este pelotilla de humano y siento como me he acercado cada vez más a Dios. Tengo miedo pero me sorprende como me he acercado a Dios. Como nunca me había imaginado en la vida. Quisiera que esto fuera permanente y lo intentaré.

Hoy, frente al altar de la iglesia, le pedía por Pasita y, como lo hace mi esposa, rezo por aceptar su voluntad final. Le pido y le pido, y le pido; y al final, le pido por que me ayude a aceptar cual sea que sea su voluntad. Conversé con mi suegro sobre como le pedía a Dios por Pasita y cómo debía hacerlo con fé total. No mentalizándome que algo pudiera salir mal, si no que Dios me ayudará y que en caso no lo haga es porque hay una lección o un cambio que busca en nosotros. Mi suegro me decía que Dios es padre benevolente y qué si un hijo le pide, como no le va a cumplir. Èl y yo somos padres y sabemos que no todo lo que nos piden nuestros hijos se los debemos dar. Sabemos que las lecciones que muchas veces deben aprender son a través de luchas personales y desaciertos y, sólo en esos casos, se aprenden de corazón. Entonces mi suegro dijo algo que no había pensado. Lo dijo como quien hace una oración a Dios. “Señor, si hay una lección que debo aprender aquí, por favor, entrégamela de una otra manera.”

Indudablemente tener un hijo/a con una enfermedad es una dura lección. Siento que ha sido una lección el simple hecho de temer una enfermedad permanente. Así que, escribo mi “preghiera” aquí:

Señor, Dios mío, como un padre amo te pido que este momento que estoy viviendo en mi vida lo pueda atravesar con calma. Que sea tu voluntad y no la mía Señor. Sin embargo, como todo buen padre, te pido, que si tienes una lección que darme para aprender a vivir con más fé, amor y humildad, me la entregues de otra forma para que este momento que estoy viviendo pasé con la misma calma con la que te rezamos en el altar

 

Un abrazo, querido Lector,

Leo

 

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Vitaminas de Fé

Crecimiento Personal, Dios, Fé y más amor, Leo, Pride Family

Sea lo que sea que esté pasando en tu vida o lo que está pasando en la mía, me he percatado que preciso de fé de una manera aún más importante de lo que mi cuerpo precisa de las vitaminas.

La fé, como la vitamina C, es imperativa para el crecimiento y la salud de las personas. Asimismo, como la vitamina C, la fé no es generada por si sola. Nuestras personas no tenemos fé sin fomentarla. Esto es por que la fé es basada en amor, y el amor, como todos sabemos, es un verbo que debe vivirse y practicarse. Debemos de rezar aunque no queramos, de mirar a Dios en nuestro corazón aunque no lo sintamos allí, de pedirle a la virgen su intercesión aunque no tengamos la voluntad. Abrir nuestros corazones para que Dios sepa que estamos dispuestos a recibirlo. En este momento de mi vida, y ahora que lo veo con claridad, en todos los demás, he precisado de mis vitaminas de Fé y no me daba cuenta. De amar a Dios y a mis prójimos y pedir intercesión de Maria por ellos y por mi.

Me he quedado boquiabierto pensando en todas las cosas que pueden pasar en la vida. Este año ha estado repleto de cataclismos en mi vida personal, profesional y de manera global con terremotos y huracanes. Si tuviera fé como un granito de mostaza, ¿que cosa le pediría a Dios? Después orarle repetidamente para que nos ayuda a salir de la crisis en la que actualmente nos encontramos, he escuchado a mi esposa pedirle a Dios, para que podamos aceptar su voluntad. La voluntad de Dios, no lo que le pido YO, y si que le pido a Dios. Le he pedido tanto por mi esposa, mis hijos y el bebé en el vientre de mi esposa que no se me había ocurrido por pedirle paz para aceptar su voluntad y pedirle por más fé. Fé para confiar en él y en las vueltas de la vida.

Ahora le pido por mis vitaminas de fé y, en caso haya alguien al otro lado de la pantalla, le pido que te las de a ti también.

Tengo un reto

Crecimiento Personal, Incentivar a los niños, Leo, Un Papa Star Wars, Uncategorized

NO importa cuanto tiempo pasae los niños tienen la particularidad de estar llorando desconsoladamente en un momento y reirse con el mayor gozo en el próximo segundo. Siempre. Los niños son felices y alegres siempre. Claro, hay niños con un toque más oscuro pero en general los niños son fuentes inagotables de energia, gozo e imaginación. Cuanto quisiera yo ser de esa gente que dice VAMOS y no tiene una pereza horrible de ir a cenar a aquel lugar, de ser una persona que no se agobie con los problemas del día a día, de ser una persona que simplemente de luz.

Fallo queridos lectores. No doy luz. Por ratos me enrollo en una nube oscura por problemas tan terrenales como el dinero y las cuentas. Sin embargo no todo esta perdido. No soy una persona triste y no quiero darles esa impresión. Soy una persona con un reto que no he podido superar. Soy una persona que por momentos no sabe que hacer, pero que persiste con una dificultad que estoy seguro que superaré. Será tan testarudo como Lucas a las 5 am diciendome que no se quiere bañar. Tan obstinado como Leito que quiere caminar sin que nadie le tome la mano. Tan valiente como mi esposa que se cambió de carrera por que es su sueño.

Tengo un reto que superar, y no siempre sé como hacerlo, no siempre quiero hacer el esfuerzo que tengo que hacer para lograrlo pero les diré un secreto. La lucha es adentro. La batalla es contra el desentusiasmo, contra la pereza, contra la conformidad y sobre todo, con la ilusión de que todo sueño que tengamos nos lo merecemos porque ya lo soñamos.

Si yo tengo una meta en especifica, debo tener una submeta y una micrometa.

Por ejemplo: Quiero ganarme a un cliente. Esa es mi meta. Mi submeta es preparar una propuesta y una oferta que lo pueda convencer de comprarme a mi. Mi micrometa es salir a a tiempo de mi casa para llegar a mi oficina y trabajar en la propuesta. Si tenemos las metas pero no podemos valorizar la submeta ni la micrometa en nada estamos. Así que, amigos mios, tengo un reto. No sé como superarlo, pero cuando lo haga, les prometo, que tendré una sonrisa en mi rostro aunque ahorita mi cabeza este abrumada pensando en todo lo que mi reto me tiene propuesto como obstaculos.